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viernes, 30 de marzo de 2012

BOMBARDEO ELECTORAL

Estamos iniciando el peor periodo que nos puede pasar cada vez que se acerca el tiempo electoral: el período de las campañas.
Es totalmente un bombardeo continuo lo que tenemos que soportar, ya ni siquiera se limita a la televisión abierta, sino a la tv de paga también. Si ya de por sí el tiempo de las pausas comerciales se ha venido extendiendo de 2 minutos que duraba antes a 3 o 3 y medio, ahora el 70% de ese tiempo lo van a utilizar para decirnos "las maravillas" que van a hacer los candidatos cuando se conviertan en el presidente de México. Y nosotros de tarugos, le creeremos al que mejor nos caiga y se nos haga más simpático (o menos malo) y ni siquiera nos pondremos a pensar que la mayoría de los presidentes (si no es que todos) en cuanto pueden se escudan en que los diputados o senadores no los dejan cumplir con sus promesas pues todos detienen sus proyectos en las cámaras.
A partir de este día, tendremos el pan nuestro de cada día durante tres meses continuos en la televisión, radio, prensa, redes sociales, en las calles y avenidas, etc. Millones y millones de papeles rodando por las calles, miles de galones de pintura "decorando" nuestras bardas de promesas que no se tienen la menor intención de cumplir. Y toneladas de "ayudas desinteresadas" que llegarán a los más pobres sin ningún ánimo de proselitismo, sino con toda la intención de ayudar ¿? (nótese la ironía).
Decenas de horas de tiempo aire de televisión para escuchar, promesas irrisorias, desacreditaciones, pleitos de vecindad, lloriqueos de quienes no se aguantan, debates sin fondo ni forma, etc., etc., etc.
Que Dios nos ayude, nos proteja y nos de la capacidad para saber discernir nuestra elección, porque no se auguran tiempos esperanzadores para mi hermoso y querido país.


lunes, 26 de marzo de 2012

DE VILLANO A HÉROE

"Cometer errores es propio de humanos; reconocerlos y rectificarlos es propio de héroes"

En febrero de 2011 falleció el que fue conocido como “rey del aborto”, no solo porque practicó varios miles, sino porque fue el que promovió y consiguió el cambio de la legislación de los Estados Unidos. Ahora lloran su muerte todos los líderes mundiales pro-vida. Se trata del famoso doctor Bernard Nathanson. Yo tuve la suerte de conocerlo personalmente y me complace hablar de él en este momento, porque es un caso típico de cómo las personas pueden cambiar si se abren a la verdad científica y a la gracia. Él mismo  ha descrito el itinerario de su vida como abortista y como defensor de la vida.
Todo comenzó cuando una amiga suya resultó embarazada por él y no quería seguir adelante con el embarazo. Este caso suscitó en él una gran sensibilidad por la penosa situación de las mujeres que recurrían al aborto clandestino, que con frecuencia era realizado por personas poco profesionales en ginecología. Como las leyes norteamericanas prohibían el aborto, se decidió a cambiar esa legislación y fundó, con algunos más, la Asociación Nacional para Revocar las Leyes sobre el Aborto en Estados Unidos, en 1968. A los cinco años, lo había conseguido, pues el Tribunal Superior legalizó el aborto en 1973. Él mismo ha descrito las tácticas que emplearon para conseguirlo de modo tan rápido y eficaz.
El primer objetivo fue hacerse con los medios de comunicación masivos. “Los convencimos de que la causa pro-aborto  favorecía un liberalismo avanzado y amañamos los resultados de supuestas encuestas, que ellos publicaron”. Amañaron también el número de abortos ilegales, pues cambiaron la cifra de 100 mil, aproximadamente, por la de un millón. Esta mentira fue reiteradamente repetida y publicada en los medios de comunicación, convirtiéndose en verdad.
La segunda táctica fue –son su palabras- “vilipendiar sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas; y atribuimos a sus jerarquías el papel del “malo” principal entre los opositores al Aborto Permisivo”. El mismo Nathenson ha escrito que “los tambores de los medios de comunicación persuadieron al pueblo americano de que cualquier oposición al aborto tenía su origen en la Jerarquía Católica y que los católicos pro-abortistas eran los inteligentes y progresistas”.
La tercera táctica fundamental fue denigrar o ignorar cualquier evidencia científica de que la vida comienza con la concepción.
En 1973 fue nombrado director de Obstetricia de un gran hospital de Nueva York. Allí inició una nueva tecnología que ahora se usa diariamente para estudiar el feto en el útero materno.
Gracias a ella, pudo tomar por ultrasonido una muestra de un bebé nonato, mediante un aparato aspirador para la práctica del aborto, antes de que fuera absorbido del vientre de su madre. Esas imágenes cambiaron su vida, al comprobar que ahí había vida y que lo que ahí ocurría era, ni más ni menos, el asesinato de un niño indefenso. “Como científico, no es que simplemente lo crea, sino que sé y conozco que la vida humana comienza en la concepción y requiere toda la protección de que goza cualquiera de nosotros”.
En la revista médica "The New England Journal of Medicine", escribió un artículo sobre su experiencia con los ultrasonidos, afirmando que en el feto existía vida humana. Dicho artículo incluía declaraciones como la siguiente: "el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral".
Aquel artículo provocó una fuerte reacción. Nathanson y su familia recibieron incluso amenazas de muerte.


Cuando alguien le preguntó cómo, siendo las cosas científicamente claras, no todos los doctores siguen su ejemplo, sino que algunos practican el aborto, contestó: “Es cuestión de aritmética. A 300 dólares cada uno, un millón y medio de abortos en Estados Unidos implican una industria que produce 500 millones de dólares anuales, y la mayor parte van a los bolsillos de los médicos que los practican”.

Poco tiempo después, un nuevo experimento con los ultrasonidos sirvió de material para un documental que sorprendió a la comunidad médica en particular y la sociedad en general. Se titulaba El grito silencioso, y ocurrió en 1984 cuando Nathanson le pidió a un amigo suyo -que practicaba de quince a veinte abortos al día- que colocase un aparato de ultrasonidos sobre la madre, grabando la intervención.
"Lo hizo -explica Nathanson- y, cuando vio las cintas conmigo, quedó tan afectado que ya nunca más volvió a realizar un aborto. Las cintas eran asombrosas, aunque no de muy buena calidad. Seleccioné la mejor y empecé a proyectarla en mis encuentros pro-vida por todo el país".

Dios ha premiado su honestidad, pues el doctor Nathanson, que era ateo, fue bautizado en la Iglesia el 9 de diciembre de 1996 y desde entonces fue un fervoroso católico.
¡Que ese buen Dios le haya acogido en Su Gloria!

Monseñor Francisco Gil Hellín                                                            Wikipedia
Arzobispo de Burgos


sábado, 24 de marzo de 2012

YO TENGO UN SUEÑO

Hace unas semanas he terminado de leer un libro estupendo que se llama "Criadas y Señoras" de Kathryn Stockett. Si no lo han leído, se los recomiendo ampliamente. Pero más allá de la novela, la trama, los personajes, que son entrañables y algunos super odiados -del tipo inolvidable-, la verdadera historia, la que sí sucedió, realmente es la que deja horrorizados a propios y extraños. Los niveles extremos a los que llegó el racismo en el Sur de Estados Unidos, aunque hayan pasado los años, siguen dejando sin aliento cada vez que se conocen historias y experiencias vividas incluso de primera mano. A veces, lo más increíble es darse cuenta que apenas hace 50 años estaba en pleno apogeo semejante problema. Aunque, si lo pensamos detenidamente, ¿por qué nos podría horrorizar tanto si hoy día seguimos viviendo y conociendo las más tétricas historias de terror con la extendida discriminación que hay en el mundo? Negros, blancos, morenos, judíos, católicos, cristianos, homosexuales, mujeres, niños, obesos, suramericanos,  pobres, mexicanos (y aquí puede usted poner prácticamente cualquier gentilicio, según la parte del mundo en la que se sitúe), y por desgracia, un largo etcétera, sufren diariamente la discriminación actualmente, en pleno siglo XXI, "el siglo de la libertad, de la tolerancia, de la inclusión" valores y virtudes que se ven poco, incluso entre los que nos llamamos cristianos. Por eso el día de hoy, he querido compartir este famoso discurso, que seguramente ya han leído o incluso escuchado con anterioridad, pero que por desgracia, no pierde su vigencia incluso hoy, 49 años después. Tal vez sea un poco largo, pero créanme que de verdad vale cada una de las palabras pronunciadas.


El 28 de agosto de 1963 
Martin Luther King brindó 
su discurso "Yo tengo un sueño" 
en los escalones del monumento 
a Lincoln en Washington D.C.


“Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.
        
Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.

Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!
        

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"

viernes, 23 de marzo de 2012

WELCOME TO TRAMITOLANDIA


Asistir al Seguro Social en México es una monserga. No sé cómo sea en otros países, pero aquí es una fila interminable de trámites y trámites y más trámites.

Mi esposo se lastimó un pie el día de ayer y tuvo que recurrir a los servicios de urgencias, porque se le estaba hinchando mucho y lógicamente el dolor cada vez aumentaba más. Como era de noche, tuvo que irse solo, alrededor de las 8:45 de la noche salió con rumbo al hospital. Lo curiosos del caso (por no llamarlo de otra manera) es que, teniendo el pie lastimado y no poder caminar sin dolor, lo han traído buena parte de la noche de arriba para abajo, para que saque este papel, que le firmen acá, vaya con el médico, del médico le dicen que antes de pasar vaya a rayos X; en rayos X le dicen que el aparato no sirve y más tarde, cuando lógicamente el médico le ha dicho que vaya a rayos X, de repente el aparato ha vuelto a funcionar. Lo han traído caminando porque el señor de las sillas de ruedas simplemente no estaba. Finalmente ha salido alrededor de las 2 de la mañana con su radiografía diagnosticando un esguince, su papel de incapacidad por 3 días y la recomendación de “Reposo moderado” ¿? además de una cita mas para el siguiente día (¿qué parte de “no puede caminar” es la que no entenderán?). Y hoy no ha sido la excepción, como de todos modos tenia que ir a pasar por el médico general (que obviamente no asiste en las noches), le dijeron que sería bueno que fueramos todos para ir y poner nuestros papeles en orden. Ha sido una de copias (baja un piso), entrega de papeles (sube un piso), fotos (atraviesa una calle), vacunas (sube un piso), llenado de tarjetas y carnets de vacunación, tomar pesos y medidas (camina medio piso), aclaración de requisitos (baja otra vez), sacar cita para el dentista (sube dos pisos –esto fue porque ya nos íbamos y olvidamos subir un solo piso para hacer la cita-). El asunto es que finalmente mi esposo ya camina un poco mejor y no sabemos si es por el paracetamol (gran medicina) que le recetaron o por todo el ejercicio en vez de reposo que ha tenido que hacer en menos de 24 horas.

AYUNO

Es frecuente escuchar que el ayuno ha perdido su sentido. Que las comidas de "vigilia" son mas caras. Que uno puede "hartarse" de mariscos "cumpliendo con la ley. Que el abstenerse de carne no supone un sacrificio.
Son razones capciosas. Pero tiene un fundamento en una errónea interpretación de lo que significa la penitencia cristiana. No se trata de una mortificación, una renuncia o un sacrificio puramente ascético.
No, el ayuno cristiano es una manifestación de una actitud interior de seguimiento de Cristo, de continua conversión, de libertad en el espíritu para no estar apegado a los bienes materiales.
Por otra parte, muchos católicos olvidamos que el Concilio pidió "que la penitencia cuaresmal no sea solo interna e individual, sino externa y social". El ayuno que Dios quiere es que acabes con la injusticia y compartas el pan con el hambriento.