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lunes, 29 de marzo de 2010

HAY DE LEYES A LEYES

Ha llegado a mi correo electrónico un video muy "interesante" acerca de lo que dice alguna ley sobre pegarle a las mujeres.
La verdad, es que he pensado en compartirla inmediatamente y no he elaborado nada para comentarles. Sin embargo, creo que el video habla por sí solo.



Pero ¿qué nos dice Jesús acerca de SU manera de tratar a las mujeres y de respetar las leyes que ya estaban escritas en SU tiempo?
El video no se puede incrustrar, pero les recomiendo ampliamente que le den clic al link para que lo vean.

Y finalmente, un video muy actual de un artista mexicano popular entre los jovenes. Una forma simple y efectiva de llegarles al corazón con un buen mensaje para tratar de contrarrestar las canciones y videos violentos que nos invaden hoy en día.

¿NO PUDIERON VELAR CONMIGO NI SIQUIERA UNA HORA?


Esto  dijo Cristo a sus apóstoles aquella negra noche en el Huerto de los Olivos cuando, luego de haberse separado de ellos para orar, regresó y los encontró dormidos.
Ojalá que al terminar la semana que ayer apenas empezó, luego de haberlo acompañado en su entrada triunfal en Jerusalén, Cristo no tenga que hacernos ninguna de estas molestas preguntas:
Durante sus vacaciones de Semana Santa –quizá en alguna playa o en algún lugar de provincia- ¿no tuvieron ustedes un rato para asistir el Jueves Santo a los oficios en que se conmemora el día en que instituí la Eucaristía y les di el mandamiento de amarse los unos a los otros como yo los amo?
¿No pudieron, el Viernes Santo, darse un tiempecito para recorrer conmigo el penoso camino del Vía Crucis y acompañarme en la hora de mi crucifixión y de mi muerte?
¿No pudieron desvelarse un poquito –bastante menos de lo que lo hacen en una discoteca o frente a la T.V.- la noche del Sábado Santo para que celebráramos juntos mi Resurrección y la de ustedes?
¿No pudieron durante esos días santos, dejar de hacer algunas de esas cosas que suelen hacer en vacaciones y por las cuales yo morí en la cruz?
¿No pudieron, a ejemplo mío, que entregué mi vida por la salvación de todos, empezar a desvivirse por los demás,  por lo más pobres, por los más indefensos, por los más débiles, dentro y fuera de casa?
Tomado del Misal anual 2010

domingo, 28 de marzo de 2010

CONSERVEMOS NUESTRAS PALMAS


Esas palmas que hoy nos ha bendecido el sacerdote y con las que hoy hemos aclamado a Cristo.
Pongámoslas por dentro en la puerta de nuestra casa.
No para que no entren en ella los ladrones (no sirven para eso), sino para que nos recuerden todos los días que la victoria de Cristo y la victoria del cristiano solo se obtienen por medio del sufrimiento y de la cruz de cada día.
Pongámoslas por dentro en la puerta de nuestra casa.
Pero no para que no vaya a entrar en ella la mala suerte (tampoco sirven para eso), sino para que nos recuerden que después de haber aclamado hoy sinceramente a Cristo, sería muy feo salir mañana o pasado o cualquier otro día del año a crucificarlo o a escupirlo en los demás.
Conservemos nuestras palmas.
No como un objeto mágico, sino como un recordatorio.
Tomado del Misal anual

Y para compartir, un recuerdo de mi infancia: Jesucristo Superstar fue la primera película sobre Jesús que vi en mi vida. En su momento levantó mucha polémica, creo, pero a mí me ha gustado siempre.
Aquí un fragmento de la entrada triunfal a Jerusalén con un doblaje al español en voz de Camilo Sesto.

sábado, 27 de marzo de 2010

NOVENA A SAN JOSÉ 9


NOVENO DIA
San José, modelo de obediencia.
San José, una de las más notables características de tu vida espiritual, fue la constante obediencia a Dios. Siempre fuiste leal, confiaste y seguiste los mandatos del Señor que te amó.
Al principio del Evangelio se relata que María, siendo tu prometida, se encontró embarazada. Como hombre justo, decidiste alejarte de ella discretamente, sin causarle daño alguno. Sin embargo, el Señor te pidió la tomaras como tu leal esposa y tú, atento a dicha primera intervención de Dios, participaste con Él del misterio eterno de la encarnación.
Pocos mese después el emperador romano ordenó la realización de un censo a través del propio imperio. Con plena confianza en la divina providencia de Dios, aceptaste esa segunda prueba. Fue así que dejaste Nazaret para trasladarte a Belén, la ciudad de David, donde nacería el Hijo de Dios.
Después de la visita de los reyes de oriente, el Señor volvió a ordenarte “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Permanece ahí hasta que yo te diga” sin dudar un momento, despertaste a tu familia y esa misma noche, iniciaste la jornada hacia Egipto, permaneciendo en dicho país durante el tiempo que el Señor dispuso.
Transcurrieron años hasta la muerte del Rey Herodes, pero finalmente, Dios te ordenó nuevamente: “Levántate, toma al niño y as u madre y vuelve a la tierra de Israel” y tú, con lealtad admirable, en compañía del niño y de su madre, regresaste para vivir en Nazaret.
Aunque el Evangelio es muy discreto en cuanto a la forma de estas intervenciones, se dice que en cada ocasión, Dios envió a un ángel para hacerte saber Su voluntad. Los citados ejemplos son suficientes para hacernos comprender tu completa obediencia a dichos enviados.
Pero como tú bien sabes, el Señor también nos suele hablar durante nuestras vidas. Él lo hace durante los sucesos que se desarrollan en torno a nosotros, en el silencio de la oración y en las enseñanzas de su Iglesia. Ayúdanos San José, para discernir la voz de Dios entre las múltiples distracciones del mundo.
Amén.
En acción de gracias
¡Oh Dios! De generosidad infinita, creador por amor de todas las cosas, que gobiernas al mundo a través de tu Divina Providencia, te adoramos y te damos gracias por los incontables beneficios que has derramado sobre nosotros y muy especialmente, por concedernos el destacado privilegio de la protección de San José.
Con la ayuda de tu gracia, nos proponemos ser merecedores de las bendiciones de San José y siguiendo su ejemplo,  tratar constantemente de buscar tu aprobación a nuestras palabras y acciones. Que siempre podamos justificar nuestro ruego de considerarnos tus auténticos hijos; hermanos de Jesús e hijos de María.
Amén.
¡Oh Señor! permítenos ser justos
¡Oh Señor!, permítenos ser justos; no solamente devotos y generosos, no solamente luchadores por el imperio de la justicia; que seamos hijos de Dios para quienes Dios lo es todo. Que además de hermanos atentos a todas las miserias y dispuestos siempre al auxilio de los necesitados, seamos personas plenas de amor por Ti y para Ti, Señor. Que podamos verte y oírte en nosotros, siendo0 capaces de desdeñar el materialismo del mundo por tu sola presencia.
Necesitamos justos. Tómalos de todas parte, entre los pobres y los ricos, entre los analfabetas y los ilustrados, entre los laicos y los sacerdotes, de todos los caminos de la vida. Te lo rogamos Señor, por el amor de José, tu virtuoso padre adoptivo, en quien Tú mismo reconociste un gran justo.
Amén.
Para obtener un favor especial
¡Oh! Bendito San José, padre de tierno corazón, devoto guardián de Jesús, casto esposo de la Madre de Dios, yo te suplico me permitas alabar contigo a Dios Padre, a través de su divino Hijo quien murió en la cruz y resucitó para dar a nosotros os pecadores la vida eterna. Invocando el Santo Nombre de Jesús, ruega por nosotros para que el Padre eterno nos conceda el favor de _______________________ Hemos sido desleales al infalible amor de Dios Padre; implora la misericordia de Jesús para nosotros su hermanos. Que en medio de la esplendorosa y adorable presencia de Dios no olvidemos las penas de los afligidos, de los que oran, de quienes sufren. Que por tus oraciones y las de tu Santísima Esposa, nuestra Madre Bendita, por el amor de Jesús, obtengamos respuesta a nuestro esperanzado ruego.
Amén.
Recordatorio a San José
Recuerda ¡Oh! Casto esposo de la Virgen María, que nunca se ha sabido de nadie que habiendo buscado tu ayuda e implorado tu intercesión, haya carecido de auxilio. Lleno de confianza en tu poder me apresuro a suplicar tu protección. ¡Oh! Padre adoptivo de nuestro Redentor, escucha mi humilde plegaria y por tu infinita bondad responde a mi llamado.
Amén.
Letanía de San José
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio purísimo de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Diligente defensor de Jesucristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fuertísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

Le hiciste Señor de tu Casa,
Y administrador de todos tus bienes.

Oremos: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José esposo de tu Santísima Madre, te rogamos nos concedas tenerle como intercesor en el cielo, ya que le veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 26 de marzo de 2010

AMARLAS POR IGUAL


“Cuando yo tenga mis hijos, los voy a tratar a todos igual”.
Cuántas veces durante mi vida pronuncié esa frase, después de haberme visto envuelta en alguna discusión con mis hermanos y en la cual, sentí que no se me hizo justicia, habiéndo salido alguno de ellos con la razón por parte de nuestros padres.
  “Hay que tratar a los hijos igual”, “hay que ser parejo”, “la igualdad es importante” y un sin número de frases que básicamente dicen lo mismo y que están en el discurso frecuente de los padres como yo, desesperados por no hacer sentir mal a ninguno de sus hijos por el hecho de dar una golosina a uno solo, por haber salido al cine con la mayor, porque hoy compramos un pantalón al menor y a los demás no, etc. Ahora, 30 años después, con dos hijas preciosas bajo mi tutela, y dispuesta a cumplir mi promesa, empiezo a darme cuenta de que es materialmente imposible tratarlas igual.
La verdad es que aunque mis hijas se parecen mucho físicamente, aunque las dos son mujeres y tienen muchas cosas en común, en realidad son dos personas totalmente diferentes y no puede ser posible que las trate igual.
En la medida en que reconozca esas diferencias, aprenderé a respetarlas y ellas aprenderán a darse a respetar por los demás.
¿Que es duro? Sí, mucho. Pero yo creo que es necesario para una sana relación familiar, que los niños aprendan desde el principio que no siempre tendrán las mismas cosas al mismo tiempo. Nosotros como padres nos hemos comido los caramelos “más rancios”, los helados “más amargos”, los algodones de azúcar “más duros”, esos que se te atoran en la garganta, no porque tengan algo malo, sino porque no pasan fácilmente debido al nudote que tenemos en la garganta. ¿Por qué? porque a nuestra hija se le ocurrió hacer un berrinche marca diablo justo antes del helado y contestó con groserías cuando se le dijo que se iba a quedar sin postre. Ella fue la castigada, no los demás. Aunque puedo asegurar que nadie disfrutó el postre.
Sé que es difícil, pero creo que dándoles siempre lo mismo, sin importar que hayan hecho diferentes cosas, que hayan tenido diferentes comportamientos, que hayan alcanzado distintos logros, uno los está acostumbrando a vivir en un mundo de fantasía que desgraciadamente no existe en la realidad. En el momento todos lo podremos disfrutar, pero después será sufrimiento para ellos. Pienso que de esa manera empiezan las envidias hacia los demás cuando se dan cuenta de que otros lograron premios escolares o deportivos y ellos no, por ejemplo. Debemos tener presente que a los hijos se les prepara para la vida, para el mundo real.
¿Quiero decir con esto que mis hijas no tienen diversión? De ninguna manera. Ellas están pequeñas, y su mundo es principalmente regido por la diversión. Pero hasta la diversión puede traer enseñanzas y disciplina.
Al final de toda esta reflexión, llego a la conclusión de que tratarlas igual, es una cosa muy diferente a AMARLAS IGUAL. Puedo decir con seguridad que a ninguna le ha faltado jamás un beso en la frente, un abrazo fuerte, un “te amo”. A nadie se le ha negado una palabra de amor o una caricia, un tiempo a solas, un cuento por la noche, y bueno, todo lo que los niños pequeñitos como ellas requieren.
“Hay que acariciarlas, abrazarlas y besarlas... mientras se dejen”, le digo a mi marido. Yo lo digo de broma, pero creo que lleva algo de verdad.

Publicado en MI ESPACIO  el 08-11-2005


NOVENA A SAN JOSÉ 8


OCTAVO DIA
San José, trabajador modelo
En el origen del mundo, conforme a los planes del Creador del universo, el trabajo resultaba un goce gratificante. Pero el hombre se alejó de Dios y a partir de entonces el trabajo ha sido difícil y penoso. San José, sometido a esa ley por sí mismo, sabía que el trabajo podía nuevamente ser noble y grato de acuerdo con los fines del Señor y este fue su secreto durante su laboriosa vida.
Cuando Dios decidió acerca de un padre adoptivo para su Hijo, escogió a un artesano, evidenciando con ello su estima por el trabajo. Tú no le fallaste. Pusiste el corazón en tus diarias tareas y tu esfuerzo resultó expresión de inconmensurable amor al Señor.
Hoy nos resulta fácil imaginar la sonrisa en tu rostro bronceado, brillante por el sudor, camino de Nazaret, con tu bolsa de herramientas colgada del hombro. Fuiste carpintero; trabajaste la madera cortándola, labrándola, clavándola, etc. hiciste todas las tareas propias de ese oficio. De hecho, tu trabajo era igual al de otro carpintero cualquiera de esa época, pero tu labor se desarrollaba en la presencia misma de Dios.
San José, enséñanos a disfrutar nuestro trabajo, que sea para nosotros fuente de regocijo y satisfacción. Que nuestra diaria labor la desempeñemos con esmero y honestidad; que apreciemos un trabajo bien hecho como expresión de amor a Dios. Siguiendo tu ejemplo, demos gracias al Hijo de Dios cuando estemos trabajando.
Amén.
En acción de gracias
¡Oh Dios! De generosidad infinita, creador por amor de todas las cosas, que gobiernas al mundo a través de tu Divina Providencia, te adoramos y te damos gracias por los incontables beneficios que has derramado sobre nosotros y muy especialmente, por concedernos el destacado privilegio de la protección de San José.
Con la ayuda de tu gracia, nos proponemos ser merecedores de las bendiciones de San José y siguiendo su ejemplo,  tratar constantemente de buscar tu aprobación a nuestras palabras y acciones. Que siempre podamos justificar nuestro ruego de considerarnos tus auténticos hijos; hermanos de Jesús e hijos de María.
Amén.
¡Oh Señor! permítenos ser justos
¡Oh Señor!, permítenos ser justos; no solamente devotos y generosos, no solamente luchadores por el imperio de la justicia; que seamos hijos de Dios para quienes Dios lo es todo. Que además de hermanos atentos a todas las miserias y dispuestos siempre al auxilio de los necesitados, seamos personas plenas de amor por Ti y para Ti, Señor. Que podamos verte y oírte en nosotros, siendo0 capaces de desdeñar el materialismo del mundo por tu sola presencia.
Necesitamos justos. Tómalos de todas parte, entre los pobres y los ricos, entre los analfabetas y los ilustrados, entre los laicos y los sacerdotes, de todos los caminos de la vida. Te lo rogamos Señor, por el amor de José, tu virtuoso padre adoptivo, en quien Tú mismo reconociste un gran justo.
Amén.
Para obtener un favor especial
¡Oh! Bendito San José, padre de tierno corazón, devoto guardián de Jesús, casto esposo de la Madre de Dios, yo te suplico me permitas alabar contigo a Dios Padre, a través de su divino Hijo quien murió en la cruz y resucitó para dar a nosotros os pecadores la vida eterna. Invocando el Santo Nombre de Jesús, ruega por nosotros para que el Padre eterno nos conceda el favor de _______________________ Hemos sido desleales al infalible amor de Dios Padre; implora la misericordia de Jesús para nosotros su hermanos. Que en medio de la esplendorosa y adorable presencia de Dios no olvidemos las penas de los afligidos, de los que oran, de quienes sufren. Que por tus oraciones y las de tu Santísima Esposa, nuestra Madre Bendita, por el amor de Jesús, obtengamos respuesta a nuestro esperanzado ruego.
Amén.
Recordatorio a San José
Recuerda ¡Oh! Casto esposo de la Virgen María, que nunca se ha sabido de nadie que habiendo buscado tu ayuda e implorado tu intercesión, haya carecido de auxilio. Lleno de confianza en tu poder me apresuro a suplicar tu protección. ¡Oh! Padre adoptivo de nuestro Redentor, escucha mi humilde plegaria y por tu infinita bondad responde a mi llamado.
Amén.
Letanía de San José
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio purísimo de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Diligente defensor de Jesucristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fuertísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

Le hiciste Señor de tu Casa,
Y administrador de todos tus bienes.

Oremos: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José esposo de tu Santísima Madre, te rogamos nos concedas tenerle como intercesor en el cielo, ya que le veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 25 de marzo de 2010

HÉROES

Hay que utilizar y sacar provecho de todos los medios modernos para animar a los jovenes a responder al llamado; para seguir su vocación.
La arquidiócesis de Brooklyn ha lanzado este video inspirado en los súper héroes para llegar de una manera más eficaz a todos aquellos jóvenes que puedan estar interesados.
Esta es la clase de héroes que necesitamos, estos son los que ya sirven dentro de la Iglesia y de éstos son de los que necesitamos cada día más; para servir y enseñarnos a servir; para llevar la Palabra de Dios hasta los más lejanos rincones y enseñarnos a hacerlo desde nuestros lugares.
Espero que les guste.

VI. ENCUENTRO CON CRISTO RESUCITADO

El tiempo de cuaresma constituye un camino hacia Cristo resucitado. Los cuarenta días de reflexión, oración y penitencia están en función del encuentro pascual que la Iglesia celebra lo más solemne posible, dándole un espacio de cincuenta días.
De la importancia que le damos a esta preparación depende el gusto que sentirnos en nuestro encuentro con el resucitado. Cuanto más limpios de nuestras miserias y adornado por las obras de caridad, tanto más grande será la fiesta de nuestra Pascua.
Pero la Pascua, para el cristiano, no es la celebración de una fecha, sino una forma de vivir con Cristo vivo. Nuestras relaciones con Él deben ser vivas y personales. La Pascua nos habla del triunfo de Cristo sobre la muerte y de la realización de su promesa: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28,20).
Cristo murió para salvarnos, pero luego resucitó y no ha vuelto a morir. La resurrección dio a su cuerpo las características propias del espíritu de Dios, por eso está presente en todas partes para llenarnos de su fuerza y de su amor.
Este misterio pascual nos invita a cambiar nuestra forma de relacionarnos con él: nuestras oraciones no pueden ser dirigidas hacia un cielo lejano y vacío, sino hacia Alguien que está dentro de nosotros y nos ama.
Esta relación tan íntima y profunda nos lleva a realizar una experiencia de Dios, cada día más fuerte, que se desbordará en obras de caridad.
Si no vivimos nuestra religiosidad en una auténtica relación con el Señor, no somos cristianos, es decir, no tenemos el espíritu de Cristo en nosotros. Si no podemos afirmar, por lo menos debemos desear lo que San Pablo declara de su vida: “Con Cristo estoy crucificado y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mi; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gál. 2, 20).
Hay que superar la mentalidad equivocada que tienen la mayoría de los cristianos de que vivir en sintonía con el Señor es solamente cosa de algunos, que llamamos santos. Cristo no vino a trazar un camino para algunos, sino para todos. Es verdad que no todos estamos llamados al mismo grado de santidad. Y además, ser santos no quiere decir ser hombre perfecto, sino hombre que tiende a la perfección. Todo tipo de miserias no debe truncar ese anhelo de vivir relacionados con Cristo, sino propiciarlo, sintiéndonos dolorosamente necesitados de Él.
Unas veces nos dirigimos a Él para darle las gracias por todo lo que nos comparte; otras veces, para pedirle perdón de las faltas cometidas; y otras más para pedirle ayuda en nuestro esfuerzo de superación.
Debemos vivir y promover, sobre todo con el testimonio, una relación viva y actual con quien vive y nos ama. Nuestras angustias y alegrías, nuestros trabajos y proyectos debemos vivirlos con el Resucitado para experimentar la fuerza de su amor para con nosotros.
Los hombres, por no relacionarse con el Señor como con una persona viva y amiga, practican una religión abstracta y sin fuerza. Es necesario, sobre todo en los tiempos actuales de egoísmo desbordante, que participemos a los demás, en vez de nociones religiosas, una experiencia fuerte de Cristo. San Juan, en su primera carta, nos da un ejemplo de enseñanza: “Lo que hemos visto y oído se los damos a conocer, para que estén en comunión con nosotros, con el padre y con su Hijo Jesucristo” (Jn. 1, 3).
Vayamos, en esta cuaresma, al encuentro de Cristo resucitado para hacer una experiencia fuerte de su amor, dejándonos iluminar por su palabra y calentando nuestro corazón con su amor. Es una exigencia para vivir de veras nuestro cristianismo y para capacitarnos en la evangelización.


Pensamientos:
“La idea de que Cristo vive y actúa entre nosotros, debe revitalizar nuestro ideal. No estamos al servicio de un Cristo muerto, sino de un Cristo vivo, que se nos ha manifestado muchas veces”.
“Procuremos dejarnos transformar por la alegría que viene de Jesucristo el Señor, para manifestar la riqueza de su amor”
“El punto de partida de nuestra vida es el momento del encuentro con Cristo resucitado”


Preguntas:
¿Mi cristianismo está hecho de relaciones con un Cristo resucitado o con un Cristo indiferente?
¿Cómo me preparo para vivir el encuentro pascual con Cristo resucitado?
¿Qué tengo que cambiar para que Cristo realice sus maravillas de amor en mi vida y, por medio mío, en muchas otras personas?


Oración:
Señor, quiero vivir una religión viva, hecha de relación confiada con las tres personas de la Santísima Trinidad.
No permitas que nunca me duerma en mi soledad, para que el demonio no aproveche de mi debilidad. Dame la fuerza de tu amor para que siempre esté en pos de Jesucristo resucitado.
Te lo pido padre Santo, por los méritos de tu mismo Hijo y por intercesión de María, que siempre estuvo unida afectivamente con Él.

NOVENA A SAN JOSÉ 7


SEPTIMO DIA
San José, modelo de hombre justo
San José, ayúdanos a ser justos. Nuestros corazones y nuestras mentes deben permanecer abiertas al Creador de todos nosotros como seres humanos. Tu Hijo pedía, no la falsa piedad por nuestra parte, sino un corazón acorde con la voluntad de Dios. A quienes se mostraban satisfechos con los rezos y rituales formales les decía: “No serán aquellos que claman ¡Señor! ¡Señor! Los que sean salvos, sino quienes cumplan  los deseos de mi Padre”. He ahí la importancia de vivir cada día en la presencia de Dios.
Vista a la ligera, tu vida podría parecer un tanto trivial. Diariamente las misma s tareas, iguales deberes, cosas similares. Pero las hacías con tanta alegría, tan lleno de fe, que a los ojos de Dios fuiste digno padre adoptivo de Jesús.
En tu vida familiar, compartiste con Jesús y María el trabajo, el sufrimiento y el amor. Con humildad cumpliste la misión a ti encomendada por el amor de Dios.
San José, enséñanos a ser justos. Como la tuya, anhelamos una vida llena de fe en nuestro Creador. Ayúdanos a comprender que amar es compartir. Enséñanos a cumplir la voluntad de nuestro Padre que tanto nos ama.
Amén.
En acción de gracias
¡Oh Dios! De generosidad infinita, creador por amor de todas las cosas, que gobiernas al mundo a través de tu Divina Providencia, te adoramos y te damos gracias por los incontables beneficios que has derramado sobre nosotros y muy especialmente, por concedernos el destacado privilegio de la protección de San José.
Con la ayuda de tu gracia, nos proponemos ser merecedores de las bendiciones de San José y siguiendo su ejemplo,  tratar constantemente de buscar tu aprobación a nuestras palabras y acciones. Que siempre podamos justificar nuestro ruego de considerarnos tus auténticos hijos; hermanos de Jesús e hijos de María.
Amén.
¡Oh Señor! permítenos ser justos
¡Oh Señor!, permítenos ser justos; no solamente devotos y generosos, no solamente luchadores por el imperio de la justicia; que seamos hijos de Dios para quienes Dios lo es todo. Que además de hermanos atentos a todas las miserias y dispuestos siempre al auxilio de los necesitados, seamos personas plenas de amor por Ti y para Ti, Señor. Que podamos verte y oírte en nosotros, siendo0 capaces de desdeñar el materialismo del mundo por tu sola presencia.
Necesitamos justos. Tómalos de todas parte, entre los pobres y los ricos, entre los analfabetas y los ilustrados, entre los laicos y los sacerdotes, de todos los caminos de la vida. Te lo rogamos Señor, por el amor de José, tu virtuoso padre adoptivo, en quien Tú mismo reconociste un gran justo.
Amén.
Para obtener un favor especial
¡Oh! Bendito San José, padre de tierno corazón, devoto guardián de Jesús, casto esposo de la Madre de Dios, yo te suplico me permitas alabar contigo a Dios Padre, a través de su divino Hijo quien murió en la cruz y resucitó para dar a nosotros os pecadores la vida eterna. Invocando el Santo Nombre de Jesús, ruega por nosotros para que el Padre eterno nos conceda el favor de _______________________ Hemos sido desleales al infalible amor de Dios Padre; implora la misericordia de Jesús para nosotros su hermanos. Que en medio de la esplendorosa y adorable presencia de Dios no olvidemos las penas de los afligidos, de los que oran, de quienes sufren. Que por tus oraciones y las de tu Santísima Esposa, nuestra Madre Bendita, por el amor de Jesús, obtengamos respuesta a nuestro esperanzado ruego.
Amén.
Recordatorio a San José
Recuerda ¡Oh! Casto esposo de la Virgen María, que nunca se ha sabido de nadie que habiendo buscado tu ayuda e implorado tu intercesión, haya carecido de auxilio. Lleno de confianza en tu poder me apresuro a suplicar tu protección. ¡Oh! Padre adoptivo de nuestro Redentor, escucha mi humilde plegaria y por tu infinita bondad responde a mi llamado.
Amén.
Letanía de San José
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio purísimo de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Diligente defensor de Jesucristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fuertísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

Le hiciste Señor de tu Casa,
Y administrador de todos tus bienes.

Oremos: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José esposo de tu Santísima Madre, te rogamos nos concedas tenerle como intercesor en el cielo, ya que le veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 24 de marzo de 2010

NOVENA A SAN JOSÉ 6


SEXTO DÍA
San José, hombre de oración.
Querido San José, al finalizar diariamente tu trabajo, en compañía de maría, te dedicabas a ver por el niño Jesús. Como todos los niños, el Hijo de Dios, necesitaba guía y dirección mientras crecía. Más aún, de acuerdo con la tradición judía, era obligación tuya enseñarle los mandamientos y lecciones de la Biblia, pues las escrituras lo señalan: “Tú las repetirás a tus hijos, una y otra vez” (Dt. 6,7)
Por lo tanto, con la ayuda de maría, relatabas a Jesús lo hechos de Dios por el pueblo, así como le enseñabas el uso y significado de los símbolos y actitudes religiosas. En todo esto fuiste para Jesús un verdadero padre y al unísono con María, cumplieron la responsabilidad de formar el aspecto humano de su alma.
Con tu familia, seguramente recitaban la gran oración del Deuteronomio: “Escucha, ¡oh, Israel!, el Señor y sólo el Señor es nuestro Dios. Por tanto, debes amarle con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza”. Seguramente decías lentamente estas bellas palabras, para que María ayudara al niño a repetirlas.
Familiarizado con la palabra de Dios debes haber orado por tus alegrías y penalidades, especialmente cuando no eras capaz de comprender lo que ocurría a tu alrededor.  Por lo tanto, San José, enséñanos a orar como debemos hacerlo, justipreciando los momentos en que solos, con nuestras familias, o con la comunidad cristiana, invitamos a Dios a participar de nuestra vida diaria.
Amén.
En acción de gracias
¡Oh Dios! De generosidad infinita, creador por amor de todas las cosas, que gobiernas al mundo a través de tu Divina Providencia, te adoramos y te damos gracias por los incontables beneficios que has derramado sobre nosotros y muy especialmente, por concedernos el destacado privilegio de la protección de San José.
Con la ayuda de tu gracia, nos proponemos ser merecedores de las bendiciones de San José y siguiendo su ejemplo,  tratar constantemente de buscar tu aprobación a nuestras palabras y acciones. Que siempre podamos justificar nuestro ruego de considerarnos tus auténticos hijos; hermanos de Jesús e hijos de María.
Amén.
¡Oh Señor! permítenos ser justos
¡Oh Señor!, permítenos ser justos; no solamente devotos y generosos, no solamente luchadores por el imperio de la justicia; que seamos hijos de Dios para quienes Dios lo es todo. Que además de hermanos atentos a todas las miserias y dispuestos siempre al auxilio de los necesitados, seamos personas plenas de amor por Ti y para Ti, Señor. Que podamos verte y oírte en nosotros, siendo0 capaces de desdeñar el materialismo del mundo por tu sola presencia.
Necesitamos justos. Tómalos de todas parte, entre los pobres y los ricos, entre los analfabetas y los ilustrados, entre los laicos y los sacerdotes, de todos los caminos de la vida. Te lo rogamos Señor, por el amor de José, tu virtuoso padre adoptivo, en quien Tú mismo reconociste un gran justo.
Amén.
Para obtener un favor especial
¡Oh! Bendito San José, padre de tierno corazón, devoto guardián de Jesús, casto esposo de la Madre de Dios, yo te suplico me permitas alabar contigo a Dios Padre, a través de su divino Hijo quien murió en la cruz y resucitó para dar a nosotros os pecadores la vida eterna. Invocando el Santo Nombre de Jesús, ruega por nosotros para que el Padre eterno nos conceda el favor de _______________________ Hemos sido desleales al infalible amor de Dios Padre; implora la misericordia de Jesús para nosotros su hermanos. Que en medio de la esplendorosa y adorable presencia de Dios no olvidemos las penas de los afligidos, de los que oran, de quienes sufren. Que por tus oraciones y las de tu Santísima Esposa, nuestra Madre Bendita, por el amor de Jesús, obtengamos respuesta a nuestro esperanzado ruego.
Amén.
Recordatorio a San José
Recuerda ¡Oh! Casto esposo de la Virgen María, que nunca se ha sabido de nadie que habiendo buscado tu ayuda e implorado tu intercesión, haya carecido de auxilio. Lleno de confianza en tu poder me apresuro a suplicar tu protección. ¡Oh! Padre adoptivo de nuestro Redentor, escucha mi humilde plegaria y por tu infinita bondad responde a mi llamado.
Amén.
Letanía de San José
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio purísimo de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Diligente defensor de Jesucristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fuertísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

Le hiciste Señor de tu Casa,
Y administrador de todos tus bienes.

Oremos: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José esposo de tu Santísima Madre, te rogamos nos concedas tenerle como intercesor en el cielo, ya que le veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 23 de marzo de 2010

NOVENA A SAN JOSÉ 5


QUINTO DIA
San José, esposo de la madre de Dios
San José, al contemplar nosotros la fe de María, su amor, su pureza y valentía, comprendemos tu felicidad al tenerla por esposa.
Tú y María fueron marido y mujer. Se brindaron mutuamente un inmenso cariño. El de ustedes fue un amor pleno de ternura, de atención mutua; fue un gran amor jamás roto por las acechanzas y dificultades de la vida; un amor puro que renunció a los placeres de la carne, con tal de cumplir el plan de Dios para la salvación de la humanidad.
La Virgen María confió a ti su cuerpo y su alma, manteniéndose virgen porque así lo quisiste. Su mutuo amor floreció a través de tu castidad, como señalamiento de Dios al hombre.  Adán y Eva solidariamente rechazaron a Dios mientras que, de tu unión con María, Cristo vino al mundo.
San José, enséñanos a amar; sin egoísmo, sin pensar solo en nosotros; enséñanos a amar  generosa y tiernamente, con gentileza y devoción por la persona amada.
No todos somos llamados a la castidad como tú lo fuiste. Nuestros matrimonios son hechos buenos conforme a los planes del Creador. Enseñando a ser fieles en nuestro amor, para que éste avale la presencia del Señor en nuestras vidas. Enséñanos a respetarnos uno al otro, para alcanzar juntos la salvación eterna.
San José, con la pureza de tu amor, abriste a la humanidad el camino de la redención. Ayúdanos a dar la bienvenida al Hijo de Dios en nuestras vidas, siendo testigo de ello ante el mundo de hoy.
Amén.
En acción de gracias
¡Oh Dios! De generosidad infinita, creador por amor de todas las cosas, que gobiernas al mundo a través de tu Divina Providencia, te adoramos y te damos gracias por los incontables beneficios que has derramado sobre nosotros y muy especialmente, por concedernos el destacado privilegio de la protección de San José.
Con la ayuda de tu gracia, nos proponemos ser merecedores de las bendiciones de San José y siguiendo su ejemplo,  tratar constantemente de buscar tu aprobación a nuestras palabras y acciones. Que siempre podamos justificar nuestro ruego de considerarnos tus auténticos hijos; hermanos de Jesús e hijos de María.
Amén.
¡Oh Señor! permítenos ser justos
¡Oh Señor!, permítenos ser justos; no solamente devotos y generosos, no solamente luchadores por el imperio de la justicia; que seamos hijos de Dios para quienes Dios lo es todo. Que además de hermanos atentos a todas las miserias y dispuestos siempre al auxilio de los necesitados, seamos personas plenas de amor por Ti y para Ti, Señor. Que podamos verte y oírte en nosotros, siendo0 capaces de desdeñar el materialismo del mundo por tu sola presencia.
Necesitamos justos. Tómalos de todas parte, entre los pobres y los ricos, entre los analfabetas y los ilustrados, entre los laicos y los sacerdotes, de todos los caminos de la vida. Te lo rogamos Señor, por el amor de José, tu virtuoso padre adoptivo, en quien Tú mismo reconociste un gran justo.
Amén.
Para obtener un favor especial
¡Oh! Bendito San José, padre de tierno corazón, devoto guardián de Jesús, casto esposo de la Madre de Dios, yo te suplico me permitas alabar contigo a Dios Padre, a través de su divino Hijo quien murió en la cruz y resucitó para dar a nosotros os pecadores la vida eterna. Invocando el Santo Nombre de Jesús, ruega por nosotros para que el Padre eterno nos conceda el favor de _______________________ Hemos sido desleales al infalible amor de Dios Padre; implora la misericordia de Jesús para nosotros su hermanos. Que en medio de la esplendorosa y adorable presencia de Dios no olvidemos las penas de los afligidos, de los que oran, de quienes sufren. Que por tus oraciones y las de tu Santísima Esposa, nuestra Madre Bendita, por el amor de Jesús, obtengamos respuesta a nuestro esperanzado ruego.
Amén.
Recordatorio a San José
Recuerda ¡Oh! Casto esposo de la Virgen María, que nunca se ha sabido de nadie que habiendo buscado tu ayuda e implorado tu intercesión, haya carecido de auxilio. Lleno de confianza en tu poder me apresuro a suplicar tu protección. ¡Oh! Padre adoptivo de nuestro Redentor, escucha mi humilde plegaria y por tu infinita bondad responde a mi llamado.
Amén.
Letanía de San José
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio purísimo de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Diligente defensor de Jesucristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fuertísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

Le hiciste Señor de tu Casa,
Y administrador de todos tus bienes.

Oremos: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José esposo de tu Santísima Madre, te rogamos nos concedas tenerle como intercesor en el cielo, ya que le veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.