Google+ Followers

martes, 29 de abril de 2014

CONSAGRADOS A TI ♪

Esta canción la escribió Cristobal Fones para el día de su ordenación sacerdotal, y nos comentaba que en algunos lugares de Chile se volvió tan popular, que la tomaron incluso como tema que se incluye en los repertorios para celebrar los matrimonios.
Y lo entiendo perfecto, al fin y al cabo el compromiso que se adquiere es muy parecido.






miércoles, 23 de abril de 2014

EL BUSCADOR

Esta es la historia de un hombre que yo definiría como un buscador ... Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debería ir a la ciudad deKammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, de modo que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó a lo lejos la ciudad de Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores bellas. La rodeaba por completo una especie de valla de madera lustrada ... Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y caminó lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió sobre una de las piedras, aquella inscripción:

"Aquí yace Abdul Tareg. Vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días"

Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lapida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estuviera enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado tenía también una inscripción. Se acercó a leerla; decía:

"Aquí yace Yamir Kalib. Vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas."
El buscador se sintió terriblemente abatido. Ese hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una leyó las lapidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que más lo conecto con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años. Embargado por un dolor terrible se sentó yse puso a llorar. El cuidador del cementerio, que pasabapor ahí, se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

"No, ningún familiar" dijo el buscador. ¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa terrible hay en esta ciudad?¿Porqué tantos niños muertos enterrados en este lugar...?¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente que los ha obligado a construir un cementerio de niños...?"

El anciano respondió:

"Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que sucede es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré ...Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta como ésta que tengo aquí colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella, a la izquierda, qué fue lo disfrutado y a la derecha, cuánto tiempo duro el gozo. "Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿una semana..? ¿dos.? ¿tres semanas y media...? Y después, la emoción del primer beso, la fiesta de bodas, ¿cuánto duró la alegría del matrimonio?¿dos días...? ¿una semana..? ¿Y el casamiento de sus amigos...? Y el viaje mas deseado...? ¿Y el encuentro con quien vuelve de un país lejano..? ¿Cuánto tiempo duro el disfrutar de esas sensaciones...? ¿Horas..? ¿días...?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos. Cuando alguien muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo anotado, para escribirlo sobre su tumba, porque es, amigo caminante, el único y verdadero tiempo VIVIDO."
 
Jorge Bucay

CENTENARIO



Amaneció nublado, tal parecía que el cielo era el único que guardaba tristeza por los verdaderos héroes caídos aquel 21 de abril de 1914. Amenazaba con llorar, pero las nubes aguantaron, tal vez porque sabían que muchos corazones lo han hecho desde hace ya 100 años, cuando la población civil y algunos cadetes de la escuela naval y otros pocos militares que decidieron quedarse a defender su ciudad, lo hicieron con entrega, valor y coraje mientras veían cómo las tropas enemigas ocupaban su ciudad. Supongo que muchos de ellos en esos momentos no tenían ni idea de cuáles eran las intenciones de los norteamericanos, pero no les importó y salieron igualmente con un rifle, con una pistola, con lo que tuvieran en sus manos. Pues esto es lo que conmemoramos el día de hoy; no la victoria, pues no la hubo; sino la valentía de quienes salieron a las calles sin saber si volverían a ver a sus familias.

Aunque nosotros tuvimos la seguridad de que íbamos a asistir al homenaje solo unas cuantas horas antes, la realidad es que la emoción y la determinación nos habían llevado a decidir que, sin importar en dónde nos tocara, asistiríamos, si no al homenaje, sí  al desfile que se había programado para vestir de gala la calle principal de nuestra ciudad.

Llegando apenas, pasamos dos estaciones de seguridad, la primera sin novedad, la segunda. . .  sin agua ni alimentos, pues las medidas precautorias lo prohibían. En ese momento poco me importó dejar nuestros jugos recién comprados y sin abrir, pero después. . . .

Llegamos a ocupar nuestros lugares, mucha gente ya en el lugar, a la expectativa de lo que se había preparado para esta fecha histórica. Marinos ensayando, oficiales pasando de un lugar a otro; pequeñas embarcaciones de la marina patrullando; todo está en su sitio.

-

A las 11:30 de la mañana en punto, comienza la actividad. Más de mil elementos dispuestos en unas gradas que se encontraban casi enfrente de nosotros, en el área que ocupa uno de los muelles principales del puerto, nos comienzan  a regalar unas postales hechas con mosaicos cronometrados y ensayados para irnos llevando de la mano de la celebración.

Primero, la cuenta regresiva, partiendo del 10. Los más emocionados, los niños que ansiosos porque empezara el festejo, iban contando poco a poco los números que aparecían en aquella “pantalla humana”.

8. . . 7. . . 6. . . suenan los aplausos, un poco por premiar el esfuerzo de los jóvenes frente a nosotros y otro poco –o mucho- por acelerar el inicio de los actos cívicos.

La serie termina con un cartel gigante que nos regala un BIENVENIDOS junto con la certeza de que la espera terminó.

-

¡¡Ahí vienen!! ¡¡Ahí vienen!! Se escucha gritar desde la última parte de las gradas, aquellos que pueden ver, nos anticipan que se acercan los grupos de cadetes marchando con su perfecta sincronía y además, cantando las coplas del Himno de la Heroica Escuela Naval Militar.

Acto seguido, una serie de mosaicos más, a cual más, interesante y del gusto de pequeños y mayores.



Son las 12 del día y la ceremonia da comienzo. Primero nos invitan a ponernos de pie para guardar un minuto de silencio por aquellos que perdieron la vida defendiendo el puerto. Después, entonamos las coplas de nuestro hermoso Himno Nacional.


Abriendo un paréntesis, no es mi intención causar polémica, pero no entiendo por qué a los niños y jóvenes en las escuelas se les obliga a cantar por lo menos 4 estrofas del Himno Nacional y en los actos oficiales los gobernantes solo cantan una.



Cuando ya suponíamos que se acercaba la cúspide del evento, que significa la jura de bandera de los cadetes y la entrega de los espadines, resulta que el tiempo pasaba y pasaba y simplemente no veíamos claro. El sol, tal vez queriendo brindarnos esa claridad, o tal vez curioso y desesperado por no saber qué ocurría, se asomó, primero tímido y después, creo que hasta un poco enojado.

Tardamos unos 30 minutos en darnos cuenta que, por alguna extraña razón, el señor Presidente de México no había arribado aún al puerto. Todos fuimos testigos de que muy cerca de los 40 minutos, el avión presidencial hizo acto de presencia en la lejanía y los que saben de esas cosas, decían que en 15 minutos estaría en el sitio para proseguir con la ceremonia. Y así fue.

Los actos se sucedieron con más ligereza; no sé si debido al retraso alteraron los tiempos, o así estaba planeado desde el principio. Se realizaron las 21 salvas tradicionales, se pasó revista a los cadetes caídos no solo en la gesta de 1914, sino en la de 1847.
Breves palabras del Gobernador, breves también las del Secretario de Marina y finalmente, breves las del Presidente, lo cual agradecimos mucho, pues a estas alturas ya los niños estaban inquietos y “las retaguardias” adoloridas.

Los espadines se  entregaron a dos representantes de los jóvenes cadetes.



Finalmente, después de los discursos y alguna poesía conmemorativa, por fin dieron inicio al desfile. Diferentes compañías pasaron frente a nosotros mostrando su honor, gallardía y orgullo, no solo por pertenecer a
una institución histórica, sino por representar también a aquellos que arriesgaron su vida por defender su tierra.











Y hago un breve alto para externar mi sentir con una humilde reflexión, es cierto que cadetes como Virgilio Uribe, Jorge Alacio Pérez y José Azueta tomaron la decisión de defender su ciudad con valentía y perdieron la vida en ello. Creo que, aunque hubiera sido uno, sería justo presentar honores a toda la escuela naval.
Representando a los reos del penal
que también salieron a defender
Pero a veces siento que se deja de lado a aquellos que, siendo civiles, y por ende, tal vez ignorantes en el majeo de armas, de tácticas, de estrategias, etc. Se lanzaron sin dudar al fragor de la defensa, contra uno de los ejércitos más poderosos. Sé perfecto que no se conocen los nombres de todos los que salieron a las calles, hombres y mujeres
Homenaje a las mujeres que ayudaron con armas y
con cuidados hacia los heridos.
que por pura trinchera tenían un cajón, una puerta o un poste de luz, pero de repente me da la impresión de que las autoridades “robaron cámara” ante el paso de los años. Y aunque se ha fijado la fecha para la jura de bandera y entrega de espadines de los cadetes, se ha ido dejando de lado el verdadero y justo homenaje que se le debe a los civiles. Porque cuando se trata de hablar y recordar la historia, nadie duda en platicarnos sobre la resistencia civil, pero cuando se trata de aparecer bajo el reflector, los honores son en su mayoría para los navales.

Y creo que en mucho, necesitamos hoy día de esos ejemplos, de quienes, seriamente, llevaban tatuadas en el alma aquellas palabras que a veces entonamos sin pensar y sin sentir:

Piensa ¡oh Patria querida! que el cielo

un soldado en cada hijo te dio.

ORTOGRAFÍA




Al fin, su marido se cansó de quedar bien con ella y se fue a quedar bien con alguien más.
 Los primeros días Ofelia sintió la soledad como un cuchillo y se tuvo tanta pena que andaba por la casa a ratos ruborizada y a ratos  pálida. Luego se hizo al ánimo de aceptar que el hombre de toda su vida se hubiera sentido con tiempo para iniciar otra vida en otra  parte y hasta le pareció conmovedor haberse casado con alguien a quien los años le alcanzaban para tanto.
 Pensando en eso anduvo por la casa poniendo en orden el desorden, buscando otro modo de ver el mundo, para empezar, por desde dónde iba a verlo. Un día cambió los cuadros de pared, otro regaló sillas del comedor que de tanto ser modernas pasaron de moda. Luego mandó su colchón
 grande a un asilo en el que dormirían dos viejitos aún enamorados y se compró una cama sobria y en paz como su nueva vida. Al último arremetió contra su sala, segura de que urgía cambiar la tela de los  sillones. El tapicero llegó al mismo tiempo en que a ella le entregaron por escrito la petición formal de divorcio. La puso a un lado para pensar en cosas más tangibles que el desamor en ocho letras.

Trajinó en un muestrario buscando un color nuevo y cuando se decidió por el verde pálido el tapicero llamó a dos ayudantes que levantaron los muebles rumbo al taller.

Junto con ese ajuar se iba el paisaje que había reinado en su casa los pasados diez años. Ofelia los vio irse y siguió con la mirada el rastro de cositas que iban saliendo de entre los cojines: un botón,
 dos alfileres, una pluma que ya no pintaba, unas llaves de quién sabe dónde, un boleto de Bellas Artes que nunca encontraron a tiempo para llegar a la función, el rabo de unos anteojos, dos almendras que fueron botana y un papelito color de rosa, doblado en cuatro, que Ofelia recogió con el mismo sosiego con que había ido recogiendo los demás triques.

Lo desdobló. Tenía escrito un recado con letras grandes e imprecisas que decía: 

 "Corazón: has lo que lo que tu quieras, lo que mas quieras, has lo que tu decidas, has lo que mas te convenga, has lo que sientas mejor para todos".

¿Has? dijo Ofelia en voz alta. ¿Su marido se había ido con una mujer que escribía haz de hacer con has de haber?, ¿con una que no le ponía el acento a tú el pronombre y lo volvía tu el adjetivo?, ¿con alguien capaz de confundir el más de cantidad con el mas de no obstante?

La ortografía es una forma sutil de la elegancia de alma, quien no la tiene puede vivir en donde se le dé la gana. Según el pliego que debía firmar, la causa del divorcio era incompatibilidad de caracteres. Nada más cierto, pensó ella. La ortografía es carácter.
Firmó.

Angeles Mastretta

martes, 22 de abril de 2014

EL TIEMPO

Sabia virtud de conocer el tiempo;
a tiempo amar y desatarse a tiempo;  

como dice el refrán: dar tiempo al tiempo…  

que de amor y dolor alivia el tiempo.



Aquel amor a quien amé a destiempo  

martirizóme tanto y tanto tiempo

que no sentí jamás correr el tiempo  

tan acremente como en ese tiempo.



Amar queriendo como en otro tiempo

ignoraba yo aún que el tiempo es oro

cuánto tiempo perdí,  ¡ay cuánto tiempo!
 


Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,  

amor de aquellos tiempos, cómo añoro

la dicha inicua de perder el tiempo.

sábado, 5 de abril de 2014

UN HÉROE CON ROSTRO Y NOMBRE


36112_1320651664376_1166267_n
Este es mi tío Luis Carrandi Romero, nacido en 1890. Según las palabras de mi padre que lo conoció, era un hombre recto, justo, simpático, muy buen conversador, amante de su familia; trabajador y luchador incansable.
Y por si fueran pocas todas estas virtudes, debemos agregar a ellas la de valiente.
Hace relativamente poco tiempo, por medio de unos documentos que ha ido compartiendo en Facebook uno de sus nietos, mi primo Rogelio, me he enterado que mi tío fue uno de los tantos protagonistas de la gesta heroica que se registro en mi ciudad y puerto de Veracruz el 21 y 22 de abril de 1914, cuando las tropas Norteamericanas invadieron y ocuparon nuestra ciudad (ver algo sobre esa historia aquí).
A continuación les comparto – con permiso otorgado por mi primo Rogelio – algunos de los documentos que dan fe de la participación de mi tío en la defensa del puerto.

28482_1324033828928_7973362_n(1)
En este documento el señor Salvador Fernández de Lara, hace constar que C. Luis Carrandi Romero “tomó parte muy activa en la defensa del Puerto y le tocó en suerte figurar en el grupo de patriotas que defendieron con valor . . . .”


36112_1320663984684_6940069_n

Este es un mapa que fue confiscado de un marine caído y que quedó en poder de mi tío.











RECONOCIMIENTOS



10155921_10201852374579044_1732663337549496741_n
 Documento donde se le informa de su Condecoración otorgada por el Presidente de la República Miguel Alemán – si no me equivoco –.















1799868_10201755109787485_2061396582_o



 Sus medallas recibidas




















1606310_10201584641845893_1276299901_oEn este documento, algunos años después, solicita el ingreso a la Sociedad de Defensores de Veracruz 1914. 
















1799868_10201755109707483_624579548_o





Y en este otro Documento donde se acusa de recibo el documento anterior y le otorga a mi tío el ingreso a la Sociedad, además de reconocer nuevamente la Condecoración recibida.












Se pueden decir muchas cosas de un hombre que tuvo el valor de tomar las armas cuando no había ejército alguno al frente que por lo menos organizara o sacara la cara por ti.
Siempre se podrá dar honor a cualquiera que se digne a defender su suelo ante la acometida del enemigo. Pero más allá de cualquier gesta heroica, mas allá del valor que te hace salir a las calles a defender a tu pueblo, las palabras que definen a un hombre son aquellas que salen del fondo del corazón de aquellos que lo trataron, lo conocieron de cerca y convivieron con él. Las palabras de quienes recuerdan anécdotas, gestos, palabras.
Y finalmente, hasta el último de sus días, su vida fue reconocida por quienes en vida lo amaron y por quienes en vida sirvió.
He aquí unas palabras acerca de lo que sucedió ese día:

* ”
En esta página de las instrucciones testamentarias deja instrucciones para que su féretro tenga la bandera nacional y su gorra de marino. La Marina no solamente entregó esto, ENVIÓ UNA BANDA DE GUERRA QUE LE BRINDÓ HONORES MILITARES A MI ABUELO. Lo escribo y me sigue emocionando”.
* “Ese día en la funeraria, repentinamente se oyó un fuerte rumor, subieron por la escalera un pelotón de marinos, el oficial que lo comandaba, apersonose en la puerta de la capilla y pregunto: ‘¿Familiares de (grado militar que no recuerdo) Luis Carrandi Romero?’ salieron los Hijos y entonces el oficial dijo ‘Venimos en representación de la Patria a servir honores’ y pidieron permiso para bajar el féretro a las afueras de Gayosso en la calle de Rosas Moreno, acto seguido salimos todos siguiéndolos, afuera pararon el trafico, rindieron honores. La banda de guerra tocó el toque de queda, el ‘se levanta en el mástil mi bandera.....’ mientras tanto parados en la banqueta estábamos los Compean, Los Ramírez y yo, todos dijimos ¡Marica! el que llore y creo que todos fuimos requete maricas pues todos llorábamos como Magdalena, luego fue el entierro”.
* “Gracias Luis y Rogelio por estos tesoros, yo recuerdo que ya abajo el féretro, un camión de pasajeros, por alguna extraña razón se detuvo en el cruce de la esquina y ya no hubo tráfico durante toda la ceremonia, el toque de queda nos dejó sin aliento y luego ese ‘Se levanta en el mástil mi bandera’ oops , terminó por aflojarnos a todos los que ahí estábamos, efectivamente todos lloramos por este gran honor para mi abuelo y el ver a toda la familia unida fue un día que recordaré con mucho orgullo”.
“Los marinos que integraron la banda de Guerra llevaban un moño negro en señal de luto en su manga derecha, así como también moños negros en la cornetas y en los tambores. Llegaron en un Camión de la Secretaria de la Marina”.
* “Los honores militares y los símbolos patrios para mi abuelo, fueron algo simplemente extraordinario que nadie de los que estuvimos ahí, lo olvidaremos nunca; y como dice Luis, todos lloramos, pero del orgullo tan grande de ser parte de él, saludos abuelo, donde quiera que te encuentres” (Palabras externadas por algunos de sus nietos).



 
 
Un héroe lo es en todos sentidos y maneras, 
y ante todo, en el corazón y en el alma.
Thomas Carlyle
(1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés.








JESÚS, LUNÁTICO, MENTIROSO O . . .

¿Cómo es diferente Jesús de los fundadores de otras religiones?
En este video podremos ver y escuchar solo dos o tres explicaciones del por qué Jesús no se puede comparar con Buda, Mahoma y otros fundadores mas de distintas religiones.
A lo largo de los siglos se ha tachado a Jesús de mentiroso, lunático y muchas cosas más, pero veamos y escuchemos cuales son las bases en las que están fundadas esas suposiciones.

3MC


miércoles, 2 de abril de 2014

PIEDRITAS EN LA VENTANA

PIEDRITAS EN LA VENTANA

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

Mario Benedetti