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miércoles, 30 de junio de 2010

30. EL AMOR TRAE UNIDAD


Señala alguna área que genere división en tu matrimonio, y aprovecha hoy una  nueva oportunidad de rezar por ésta. Pídele al Señor que te revele cualquier cosa que haya en tu corazón y esté amenazando la unidad con tu cónyuge. Reza para que Él haga lo mismo con tu pareja. Y si lo consideras apropiado, discutan esto abiertamente, buscando la unidad en Dios.
Si cada quien tira por su lado, dificilmente venceremos contra la división. Y un matrimonio que no está unido no creará una familia unida.
Es necesario hablar, platicar, hacer frente común, tener metas conjuntas y no sólo metas individuales. Y no dejar pasar nada que pueda afectar o vulnerar nuestra relación.
Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, 
para que sean uno como nosotros.
Juan 17, 11b

martes, 29 de junio de 2010

29. EL AMOR ES MOTIVACIÓN


Antes de que veas a tu esposa (o) otra vez durante el día, reza por ella (él) y por sus necesidades. Sea fácil o no para ti, dile “te amo”, después exprésale tu amor de alguna manera tangible. Regresa a tu oración con Dios y agradécele por darte el privilegio de amar a esta persona tan especial, incondicionalmente, de la misma manera en que Él los ama a ambos.
Cuando mi marido yo comenzamos a tener problemas al principio de nuestro matrimonio, en mucho se basó el deseo de que fuera el otro quien pusiera más motivación, quien luchara más, quien diera más. Después de todo el proceso lastimoso que vivimos, cuando decidimos que valía la pena volver a intentar, volver a empezar, nos dimos cuenta que nuestra motivación no debía de partir del otro, ni siquiera de nosotros mismos, sino de la necesidad de agradar a Dios, de darle honor y gloria con nuestra actitud, con nuestra relación, con nuestra familia. En el momento en que "  lo incluimos,"  en ese momento se enderezaron las cosas.

lunes, 28 de junio de 2010

28. EL AMOR HACE SACRIFICIOS


¿Cuál es una de las más grandes necesidades en la vida de tu cónyuge en estos momentos? ¿Hay alguna carga que podrías quitar de sus hombros el día de hoy y compartir con él (ella) un acto de sacrificio? Si la necesidad es grande o pequeña, proponte hacer lo que sea necesario para solucionarlo.
Una de las preguntas que debería estar siempre en nuestros labios es "¿Cómo puedo ayudarte?", "¿Qué puedo hacer por ti?"
Sabemos que no podemos ir por la vida adivinando lo que nuestro cónyuge necesita, corremos el riesgo de entender cosas diferentes o de plano de ni siquiera ver lo que más necesita en ese momento. Preguntar es la mejor y más clara solución y estar dispuesto siempre a quitar cargas de los hombros del otro.
Lleven las cargas unos de otros, 
y así cumplirán la ley de Cristo.
Gálatas 6, 2

domingo, 27 de junio de 2010

27. EL AMOR ANIMA


Elimina el veneno de expectativas poco realistas en tu hogar. Piensa en una área donde tu esposa (o) te ha dicho que estás esperando demasiado de ella (él), y dile que lamentas haber sido tan duro (a) con ella. Prométele que tratarás de entenderla (o), y asegurale que le amas incondicionalmente.
Las expectativas que a veces tenemos sobre nuestra pareja con frecuencia se nos escapan de las manos. Esperamos mucho, queremos mucho, exigimos mucho, aunque a veces no estemos dispuestos a dar en la misma medida. Una cosa es que alentemos a nuestro cónyuge a alcanzar metas y otra cosa distinta es que seamos nosotros quienes elevemos demasiado la medida y ahoguemos los ímpetus de nuestra pareja.

sábado, 26 de junio de 2010

NOSOTROS, LOS CRISTIANOS DEL “PERO”


Teóricamente, todos estamos dispuestos a seguir la doctrina y el ejemplo de Jesucristo, ¡no faltaba más!
Pero primero tenemos que asegurar nuestra situación económica; lo cual, siguiendo la doctrina de Cristo, no es muy fácil, como usted comprenderá…
Pero primero tenemos que afianzar nuestra carrera política, asunto para el cual, no ayuda mucho el cristianismo práctico…
Pero ¿qué prisa corre? Ya habrá tiempo para eso….
Pero sin exagerar; Dios mejor que nadie, conoce lo limitados que somos…
Pero siempre y cuando no hay que renunciar a tal o cual situación…
Pero en la medida en que no afecte los negocios. Ya sabe usted que al Cesar lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios… ¡Puritito Evangelio!
Pero con criterio amplio y moderno…
OJALÁ QUE EL SEÑOR A LA MERA HORA NO NOS VAYA A PONER A NOSOTROS TANTOS PEROS…
 Tomado del Misal Anual 2010

26. EL AMOR ES RESPONSABLE


Tomate el tiempo necesario para rezar por esas áreas en donde estás fallando. Pídele a Dios que te perdone y acepta con suficiente humildad aquellas que tiene tu esposo (a). Hazlo sinceramente y de verdad. Pídele perdón también a tu cónyuge. No importa lo que te responda, asegúrate de aceptar toda la responsabilidad con amor. Incluso, si te responden con críticas, acéptalas y recíbelas como un consejo.
Debemos tomar la responsabilidad de nuestros actos pasados y reconocerlos. Esto es un acto de humildad que no cualquiera tiene, solo los que aman. Es aquí donde fallan muchos; estamos tan llenos de orgullo, tan llenos de nosotros mismos, tan hartos de nuestra imagen, de nuestra reputación, que somos incapaces de pedir perdón por los errores que hemos cometido. Esta es la oportunidad de ser responsables ante nuestra pareja y aceptar, sin temor al rechazo, sin temor a las críticas -que las habrá-.
Si decimos que no tenemos pecado, 
nos estamos engañando a nosotros mismos, 
y la verdad no está en nosotros.
I Juan 1, 8

viernes, 25 de junio de 2010

REMITENTE: JESÚS DE NAZARET

Hoy quiero compartir con ustedes este escrito de Martín Valverde, cantante católico conocido y admirado por algunos de nosotros. Si eres joven o adolescente, hay mucho que puede ir dirigido para tí. Si eres adulto joven, el mensaje seguro tendrá mucho significado y si eres adulto con hijos jóvenes también encontrarás palabras que puedan servirte para entender qué es lo que hay que hacer para comprender la etapa por la que están pasando. Y los que trabajan con jovenes y adolescentes también encontrarán utilidad a estas palabras profundas, íntimas, y al mismo tiempo divertidas, tal como nos tiene acostumbrados Martín.

En aquellos maravillosos días de mi encuentro con el Señor en plena fuerza del final de mi adolescencia, la intensidad de muchas cosas eran la orden del día, esa juventud era un don y dolor de cabeza que tenía que saber mezclar para crecer en la fe y servir al Señor. Ciertamente, los últimos en enterarse de esto son los mismos jóvenes, pero no tengan duda, Dios los disfruta como nadie y los acompaña en este proceso, lo que nos toca es seguir el consejo de San Marcelino Champagnat, “aunque no estés de acuerdo con ellos, no te apartes de su lado, que sepan que estás ahí”.
Una situación constante que vivía por aquel entonces eran las salidas al extranjero de quien era mi director espiritual y pasó a ser como un padre en esta nueva etapa de mi fe, el buen José, o Joe como le dicen sus cercanos.
Cada vez que yo tenía alguna de mis broncas, ya sea conmigo, con Dios, o con los que me rodeaban, iba a buscar a José para contarle mis asuntos y escuchar sus consejos y direcciones, con José se sumaban el codo a codo en el apostolado, una amistad y un cariño especial que me permitían escucharlo de otra manera, además de llenar con su persona mi carencia de padre de la niñez. 
Pero Joe por su trabajo viajaba demasiado y por tiempo prolongado; y como tenía que ser, en más de una ocasión me sentía huérfano y sin norte cuando llegaban estas circunstancias al no tener a quien acudir. (no había ni celulares, ni correo electrónico, ni la imaginación para esperar algo así).
Sin yo saberlo estaba viviendo una de las mejores y primeras buenas enseñanzas de mi crecimiento en la fe: que el encontrarme con Jesús y seguirlo, no significaba dejar de tener problemas, que momentos así son toda una oportunidad de descubrir a Dios en mí, y por ello, también mis necesidades y capacidades para poder confrontar cada cosa a su tiempo. 
Estaba en esas, y como buen joven quería respuestas prontas y a mi medida, que distan mucho de las de Dios.
Una vez leí en un poster de esos con maravillosas frases: “A veces Dios decide calmar la tormenta, y otras el deja la tormenta crecer, y lo que hace es calmar el corazón de sus hijos”. (Frase de Karen Tribett). Y lo que les cuento lo hice porque pude aprender a dejar a Dios calmar mi corazón en ese entonces.
Una enseñanza que ha sido constante desde aquel momento es la de rendirme frente al Señor, aunque bien sabemos Él y yo, que le he dado un terca batalla por querer resolver a mi manera muchas cosas en el menor tiempo. Voy descubriendo que aunque tenga una muy buena capacidad de soluciones logísticas que me sirven mucho para mi propio trabajo, tengo que tener en mi lista de posibilidades la capacidad y la disposición de rendirme frente a ÉL, cuando así tenga que ser, para no estorbar, si no ayudar a sus designios.
Lo cierto es que jamás hubiera podido llegar a canciones como “Ten Calma”, “Sigue” o “Paradoja” si no me hubiese arriesgado a pasar de frente la tempestad que trae el ser joven, con sus sueños, sus miedos, sus necesidades, sus luchas.
Por ahí en la Biblia encontramos esta frasecita de Dios:
“Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –dice el Señor–. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes”.       Isaías, 55,8-9
 
¿Queda claro o hacen falta más letras para lo obvio? 
Él no piensa como nosotros, y aunque se hizo uno de nosotros, no podemos rebajarle su capacidad de ser Dios a nuestro nivel, simplemente sus pensamientos NO SON como los nuestros.
En esta historia fue el punto a descubrir, me rendí y accedí a ganar rindiéndome.
Antes de entrar en detalles, y como suele pasar, y yo no soy la excepción, déjenme confesar que simplemente ¡no me acuerdo cual era mi bronca en ese momento! (¿es penoso verdad?, pero cumplo con el requisito de ser humano, ¡cuántos de nosotros, padres e hijos, esposo y esposa, al quererse acordarse de la bronca que tuvieron y de qué y cómo los llevó a “X” situación, no logran recordar ni por qué, ni por donde empezó todo el asunto!).
Para esta ocasión se me había juntado todo, y decidí simplemente dárselo todo a Dios, sin más trámites, mi director espiritual no estaba a la mano, me sentía solo, sin norte, en fin, estaba en medio de la maravillosa batalla de los sentimientos y la fe, que no se ponían de acuerdo (ni se han puesto, lo que logramos fue un pacto de no agresión, no más).
Y en una de esas hice algo que podría sonar a locura, o inclusive una estupidez, aunque al final, creo que no lo era tanto.
Hice de mi oración y broncas una carta. O sea, le escribí a Dios contándole todos mis asuntos, en especial los más serios para mí en ese momento, por orden de prioridad o dolor, y así me desahogué.
Este es un ejercicio que hemos hecho muchos de nosotros en varios retiros espirituales, inclusive en algunos campamentos hacemos que se quemen las cartas al final en un fogata. Acá la variante fue que al final, en lugar de guardarla en mi escritorio, o en alguna gaveta, decidí meterla a un sobre y enviarla por correo a mí nombre a la dirección de Juventud Nueva, que era el movimiento con el que colaboraba de lleno. Y de remate, puse lo siguiente en la esquina izquierda del sobre, donde va el remitente, De: Jesús de Nazareth. Y como correspondía la metí al buzón de mi barrio.
¿Por qué lo hice?, ¿Cuál era mi idea?, muy simple, todo quedaba en ese sobre, el correo costarricense se tomaría el tiempo normal para enviarla a las oficinas del “Movi”, y yo esperaba que en ese lapso Dios hiciera algo conmigo y con la broncas que iban escritas ahí. Sé que suena a poner condiciones, pero lo hecho, hecho estaba.
Cierto es que en algunos países que conozco, si uno de ustedes hiciera esto de escribirle a Dios por correo, tendría que ser por un asunto de largo alcance, pues el correo local puede que te tenga en tensión por varias semanas, viéndome benévolo con el sistema. Esto es de tal dimensión cultural que en muchos países latinoamericanos decir envíame un correo entre los jóvenes ya es sinónimo de e-mail o correo electrónico. Mientras que los gringos, o los ingleses, por la eficiencia de su sistema de correo diferencian con claridad el “mail” del “e-mail”. (Digo, como nota cultural).
Para los jóvenes que estén leyendo esto y cuya corta memoria cognoscitiva no les dé para entender de qué estoy hablando, les digo lo que siempre digo en los conciertos en otro contexto, y a manera de broma, porque ahora aplica:
Mis queridos jóvenes lectores: ¡Hace varios años!... (no tantos conste) existía una cosa llamada PAPEL, y con otro instrumento conocido como LAPICERO se escribían en el mismo nuestros pensamientos, saludos e ideas.
A esto hay que agregar el detalle no menos importante de que se hacía con un ingrediente que está en vías de extinción, BUENA LETRA Y BUENA ORTOGRAFIA. Como un pequeño y ridículo ejemplo, para que vean cuán prehistórico es esto de lo que les hablo, era cuando la palabra QUE se escribía con la letra Q y no con la ¡¡¡K!!! (el que tenga oídos y teléfono celular, o móvil, que oiga).
Los jóvenes de hoy tienen un concepto de las formas de comunicación que poco tiene que ver con los que estamos un poco más viejos y vimos todo esto nacer, y no solo eso, sino también crecer en forma despiadadamente veloz, y hemos hecho todo por conquistarlo y no quedarnos atrás, ya ni hablar de los abuelos que lo ven de muy de lejos.
Eso lo descubrí por primera vez en una ocasión con mi hija, había terminado su ciclo de primaria, y una gran amiga suramericana que compartía con ella en la escuela se regresaba a su país. Unos días después de acabado el ciclo, Daniela entró a mi estudio y me dijo, -extraño a Pía- su amiga chilena (que por cierto, si se llama Pía, entonces... ¡Es chilena!). Yo por consolar un poco a mi hija, y demostrando mi GAP (o sea, mi brecha generacional) le dije, no te preocupes escríbele para saludarla. -Ya lo hice-, me dijo ella, y yo insistí, -ah pues ten paciencia, ya te responderá-. Y justo ahí se me acabaron las fichas cuando mi hija me dijo: -ya me respondió, ya llegó y está bien, pero la extraño-. 
Yo sabía qué era eso de extrañar, ¿pero así?, con esa capacidad de comunicación, no; eso no me había tocado, mis ingredientes de nostalgia implicaban distancia e incomunicación mezcladas, ¿pero esto?
Pues esto es, hoy por hoy la cosa más simple del mundo para la juventud, el negocio de la comunicación (que no es el don de saber comunicar, favor de no confundir) va vertiginoso, mensajes de texto telefónicos, correos electrónicos, celulares, chat virtuales etc. (mucha herramienta que no siempre coincide con mucha capacidad de usarlas).
Saramago, el escritor, (que acaba de fallecer) decía que para muchos el internet es un ejercicio de soledad. En fin...el don de estar cerca de los que están lejos y muy lejos de los que están cerca.
A toda esta maravilla de ir y venir de la información, hay que agregarle el pequeño problema que va a implicar para la comunicación entre los jóvenes y Dios, la seudo velocidad con que esto se hace, me explico: 
Cuando un joven o una joven, envían un e-mail, o un mensaje de texto, o algo similar, (no se diga ya un “chat”), lo hacen con la ya incluida idea de que la respuesta debe de ser casi inmediata, y que el otro con el que se establece la comunicación simplemente debe de responder dentro de las medidas de “mi” tiempo, y sin importar lo que esté haciendo, lo debe de interrumpir para darme la respuesta que le pido. 
Y esto con Dios mis queridos jóvenes, no va, ni es así.
Conste que no digo que eso tenga algo de malo, pero no hablo de malo o bueno, hablo más bien de lo bueno y lo mejor, que no son siempre lo mismo. 
Es bueno comunicarse rápido, pero es mejor comunicarse bien.
Para muchos jóvenes esos segundos, minutos y horas que puede tomar la respuesta cibernética o virtual que esperamos se vuelven una verdadera tormenta de fe y de desesperación. (Pero, ¿Por qué no me responde?, ¿Qué espera?, ¿Qué está haciendo?, ¿Quién se cree?) Hasta hace unos años el dueño de esas reacciones era el señor Teléfono, quien fuera destronado de la pared para pasar a ser móvil. (No sé si les pase, pero lo cierto, es que no hay nada más terrible que estar hablando con una persona en persona, y que una llamada telefónica nos deje fuera de la conversación como si no existiéramos más.)
Yo mismo en el correo electrónico o en las redes sociales, recibo cantidad de escritos y mensajes, y como factor en común de muchos de ellos está el tema de exigir (veladamente) una respuesta inmediata, o de ser atendidos como el único mensaje u correo que haya recibido en mi vida. Y como comprenderán (espero) humanamente hablando, esto es imposible.
Insisto, si Sus pensamientos (los de Dios) no son los nuestros, entonces su forma de responder tampoco, ni va a estar sujeta a nuestros cánones o requerimientos. 
Espero estar advirtiéndolo a tiempo, antes de que tu fe tenga medidas virtuales y no espirituales para con Dios y los otros seres humanos con los que convives.
Volviendo a la historia:
Tomé la carta, fui la puse en el buzón de la esquina de mi casa (tenía ese privilegio) y simplemente pasé a concentrarme en otra cosa, total, no era más lo que podía hacer por mí en ese momento.
No tengo el dato exacto de cuantos días después recibí la carta, pudo haber sido una semana, pero lo que no voy a olvidar es como la recibí.
Una tarde me encontraba solo en la sala principal de la casa del Movimiento donde se hacían las reuniones de jóvenes, recuerdo haber estado preparando algo como un tema o similar, muy en mi asunto. Cuando de una de las oficinas salió un amigo del alma, Arturo Londoño, quien era uno de los directores de todo el proyecto. Mientras yo estaba en lo mío Arturo llegó con un toque de extrañeza y cierta risa nerviosa a comentarme: 
-Martincillo-. -Dime-, le dije sin desconcentrarme de lo que hacía, -te llegó una carta-. Les debo confesar que no estaba al pendiente de la famosa carta que yo me había enviado, y por lo tanto no andaba en la desesperación de recibirla. -¿Una carta?-. Dije. -¡Ah sí!, ya me acordé la estaba esperando, muchas gracias- y me disponía a recibirla cuando él insistió.
-Pero espera-, me dijo Arturo, como queriendo decir, esto no acaba aquí. -¿Qué pasa, pregunté?-. -Es que...el remitente...- Yo empecé a acordarme de lo que me había atrevido a ponerle a ese sobre. -¿Qué pasa Arturo?, ¿Quién es?-. Arturo continuó como sin poder aterrizar la información, y con ojos bien abiertos y la mirada picaresca me dijo -es que aquí dice ¡Jesús de Nazaret!- Y si eso lo tenía extrañado, lo terminé de acomodar cuando le dije como si nada, -¡Exactamente, esa es la que esperaba!- 
Tomé la carta, mi amigo se quedó parado ahí esperando algo más de mí, y le dije para calmarlo, -déjame leerla y cuando lo haya hecho voy a tu oficina y te explico-. Accedió, después pasó a ser una muy buena anécdota de amigos.
Yo sabía bien qué venía escrito en esas páginas, pero el volverlo a leer fue tremendo. 
Se me fueron mezclando una serie de sentimientos que conforme leía me hicieron ver todo en perspectiva, como no lo vi al momento de escribirlo, y aunque aún seguía lejos de como lo veía Dios, por lo menos estaba bastante más de ubicado de como lo viví en el momento de enviarla. No era un pensamiento el que estaba en esas palabras, era una tormenta del alma, un desahogo, una llamada de auxilio, y ahora esa oración en correspondencia volvía a mí a darme una gran lección.
Algo que sentía mientras más volvía a leer la carta, era una cierta vergüenza con Dios, no puedo decir que todo sobre lo que escribí ya se había resuelto, porque no era así. Pero sí que para mí mucho de lo que estaba ahí escrito ya no era ni importante, ni urgente. Y eso me hacía sentir cosas encontradas conmigo mismo. Ciertamente, en una mínima forma podía ahora compartir la paciencia de Dios conmigo, y verlo sonreír sin quejarse, solo diciéndome, “la leí, ahora léela tú y descubre mi respuesta”.
La lección fue grande, le pedí perdón al Señor por mi actitud altanera al orar, por pedir demandando, por darle instrucciones de cómo debía escucharme. Pero también le di muchas gracias por su paciencia, inclusive por no contestarme algunas oraciones que al final hasta yo mismo sabía que iban a hacerme daño, y eso me hablaba de la calidad de Padre que tenemos en Dios que por amor sabe que hay oraciones que no debe respondernos como creemos nosotros que debe ser.
Les comparto para terminar tres de mis versículos guías en esto: 
El primero es casi un epílogo de la increíble disertación sobre el tiempo que hace Salomón, después de decir, como nadie lo ha vuelto a decir, que hay un tiempo para cada cosa, dice para rematar el en versículo 14 del capítulo 3 de Eclesiastés: 
“Y también sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre. No hay nada que añadir ni nada que quitar; Dios lo ha hecho así para que delante de él se guarde reverencia”
La voz de los viejos es testigo de esto, si Dios lo hizo, no hay que retocarlo. Habrá que amar, que sufrir, que luchar, pero solo son tintes del gran cuadro que Dios ya sabía como iba a pintar. 
El segundo, siempre se lo regalo a los que están en la batalla de la oración, Dios tiene capacidad de responder siempre mejor de lo que se lo pedimos, pero ese “mejor” no coincide con nuestras medidas nunca, y cuando a veces descubrimos que el hecho de no responder ya es una enseñanza, entonces aprendes y lo dejas ser Dios sin más estorbos.
“Y ahora, gloria sea a Dios, que tiene poder para hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, por medio de su poder que actúa en nosotros”
                                                                        Efesios 3,20.
 
Y finalmente me encanta compartir con los jóvenes y sus sueños la regla de oro de que la Voluntad de Dios tiene tres cualidades totales, buena, perfecta y agradable. Que no le tengan miedo al Plan de Dios, que lo que venga en la carta del cielo para ti siempre será lo mejor, y que recuerdes que es la fe la que enseña a leerla y la que agrada a Dios.
“cambiad vuestra manera de pensar, para que así cambie vuestra manera de vivir y lleguéis a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”. Romanos 12,2b
No tengo que recordarte que hay mil cosas cada día que traen el remitente de Jesús con cariño para ti, deja que el Espíritu Santo te guíe para descubrirlas, disfrutarlas y compartirlas.

25. EL AMOR PERDONA


Cualquier cosa que no hayas perdonado todavía a tu pareja, perdónala hoy. Olvídala, déjala ir. Así como nosotros le pedimos a Jesús todos los días: “Perdona nuestras ofensas”, así debemos pedirle a Él que nos ayude a “perdonar a los que nos ofenden” todos los días también. El rencor nos mantiene en una prisión por largo tiempo. Dilo desde el fondo de tu corazón, “yo elijo perdonar”.
Perdonar es una decisión que nos libera de un peso enorme que, en la mayoría de las veces sólo lleva a cuestas el que guarda rencor.
Si estamos hablando de nuestro cónyuge, la disposición a perdonar debe de ser muchísimo más fuerte, pues es la persona que nososros hemos elegido para compartir la vida entera.

jueves, 24 de junio de 2010

SE REGOCIJARON CON ELLA

Por aquellos días Isabel tuvo un hijo y cuando sus vecinos se enteraron se regocijaron con ella.
Pero ¡claro!, eso era en los tiempos bíblicos.
En esos tiempos en que el nacimiento de un niño era visto como una muestra de la misericordia de Dios y no como un grave peligro para la salud psíquica de la madre, para la economía familiar, para el progreso nacional y para el porvenir del mundo.
En esos tiempos en que, consecuentemente, los vecinos y parientes se regocijaban con la madre y el padre del niño, en vez de mirar con lástima a la primera y de recriminar al segundo en nombre de la escasez de alimentos, de la falta de oportunidades educativas y de la carencia de fuentes de trabajo.
En esos tiempos en que, al nacer un niño, se preguntaban: "¿Que va a SER este niño?", en lugar de preguntarse: "¿Qué diablos iremos a hacer con este niño?"
Tiempos felices aquellos en que a los padres, en vez de  maldecir su suerte, les daba -como a Zacarías-, por bendecir a Dios.
¿Sería que en aquellos tiempos los medios de comunicación de Dios (es decir, los ángeles) decían de un niño: "Será para ti gozo y alegría" y ahora los medios de comunicación de los hombres nos sugieren todo lo contrario?
Una cosa es la paternidad responsable y otra muy distinta es el egoísmo, la comodidad y la manipulación del cerebro por medio de la propaganda antinatalista.

La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: "  Qué va a ser este niño?"   Porque comprendían que la mano del Señor estaba con él.
Lc. 1,66
¿Hasta cuando vamos a comprender que la mano del Señor está sobre todos nosotros? ¿Que debemos bendecir a Dios por cada niño que llegue a nuestras vidas? ¿Que para cada niño que se engendra Dios tiene un plan definido para SER alguien en la vida? 
¿Qué es lo que hemos perdido en el camino y que nos impide darnos cuenta del tremendo error que cometemos al truncar tantas vidas en gestación?
San Juan Bautista ruega por nosotros y por las madres que asesinan a sus hijos y por los hijos que jamás conocerán a su madres y por los médicos y los gobiernos que los obligan a cometer esos crímenes horrendos.

24. AMOR VS. LUJURIA


Termínala ahora. Identifica cada objeto de lujuria en tu vida y quítalo. Selecciona cada mentira que has dejado entrar a tu vida en la persecución del placer prohibido y recházalo. A La lujuria no se le puede permitir vivir en la habitación de atrás. Debe ser matada y destruida  hoy mismo y ser substituida por las promesas seguras de Dios y un corazón lleno de Su amor perfecto.

¿En qué momento perdimos la brújula y dejamos de entender que el amor es respeto, fidelidad, intimidad y fuerza de voluntad para sostener todo esto?
Estamos acostumbrados a sucumbir ante nuestros instintos más básicos y confundimos el sexo, la pasión, la lujuria, la satisfacción con el amor. No nos damos cuenta que es debido a esto que muchos matrimonios fracasan, pues en cuanto dejan de recibir y de "sentir" todas estas cosas, entonces creen que el amor se acabó, cuando en realidad nunca lo hubo y comienzan a buscar en otros lados lo que confunden con amor. ¿Qué podemos hacer para inculcarle a los jovenes, enseñarle a nuestros hijos el verdadero sentido del amor y la fidelidad? Habrá que comenzar por demostrarlo a nuestro cónyuge y encargarnos de que le quede bien claro el amor que sentimos por él o ella.

Sean libres, pero no hagan de la libertad 
un pretexto para hacer el mal.
I Pedro 2, 16

miércoles, 23 de junio de 2010

23. EL AMOR SIEMPRE PROTEGE


Quita cualquier cosa que está obstaculizando tu relación, cualquier apego o  influencia que está robando tu afecto y que mantiene tu corazón lejos de tu esposo (a).

Cada vez hay mas riegos que pueden vulnerar nuestra matrimonio y nosotros debemos estar siempre listos y dispuestos a defenderlo contra todo y contra todos. Es necesario hacer un frente común y ponernos de acuerdo para hacerlo juntos, y estar muy atentos a los peligros que nos pueden acechar con disfraz de oveja. No todos las amistades son saludables para nuestro matrimonio, no todas las diversiones ayudan a nuestra integración como pareja, no todos los que se nos acercan lo hacen con la intención de respetarnos. Y nosotros siempre debemos ser una barrera infranqueable a todos esos peligros que pueden desequilibrar nuestra relación. Es un hecho que bajo el concepto de "mis amigos son mis amigos y nunca los voy a dejar", se esconde el peligro latente de permitir comentarios, "consejos", rumores, etc. que pueden minar nuestro matrimonio. Lo más importante siempre deberá ser nuestro cónyuge.

martes, 22 de junio de 2010

22. EL AMOR ES FIEL


El amor es una elección, no es un sentimiento. Es una acción iniciada, no una reacción refleja. Escoge hoy dedicarte al amor, incluso si tu cónyuge ha perdido cualquier interés en recibirlo. Dile hoy algunas palabras como éstas: “Te amo.  Yo he elegido amarte, incluso si tú no me retribuyes”.

Cuando entendemos que el amor es algo que hemos elegido, entonces es menos dificil llevar a cabo este ejercicio de fidelidad y aguante. Si una relación está fracturada, no se arregla de un momento para otro. Por eso debemos ser pacientes si queremos salvarla. Debemos soportar con convicción y aguantar valientemente todo lo que se nos venga encima. Si la confianza está dañada, nuestro esfuerzo se multiplicará y podemos facilmente sucumbir ante la desilusión. Por eso es necesario aferrarse al Señor como lo vimos en los días anteriores, para obtener la fuerza de Él que nos ayude a soportar las embestidas de la desconfianza y el resentimiento que nuestro cónyuge pueda arrojar sobre nuestro esfuerzo. Esta es una parte muy dificil que sólo el amor y EL AMOR, nos pueden ayudar a superar.

Yo te desposaré con mutua fidelidad, 
y tú conocerás quién es Yavé. 
(Oseas 2:22)

lunes, 21 de junio de 2010

21. EL AMOR ENCUENTRA SATISFACCIÓN EN DIOS


Procura encontrar un tiempo especial para hacer oración y leer la Biblia. Trata de leer un capítulo de Proverbios cada día (hay 31 capítulos, los suficientes para un mes), o lee algún capítulo de los Evangelios. Cualquier cosa que tú elijas, sumérgete en el amor y las promesas que Dios tiene para nosotros. Esto agregará crecimiento espiritual durante tu camino junto a Él.

Si no estamos bien con Dios, dificilmente estaremos bien con los demás, incluído nuestro cónyuge.
Durante el tiempo que estuve en el taller de oración, aprendí que quien no está acostumbrado a hacer oración, a hablar con Dios, es imposible que refleje algo que no tiene dentro. Cuanto más oramos, Dios está mas presente en nuestra conciencia y pasamos con facilidad del egoísmo al amor; dejo de ser yo, para ser más reflejo de mi Padre. Si no hablamos con Él y leemos Su Palabra ¿cómo podemos conocerlo y por ende, parecernos más a Él?

Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente. 
(Salmo 145:16)

domingo, 20 de junio de 2010

20. AMOR ES JESUS CRISTO


Atrevete a recibir a Dios y Su Palabra. Atrévete a confiar en que Jesús Cristo es el Salvador. Atrévete a decirle en oración: “Jesús, soy un pecador (a). Pero Tú me has demostrado Tu amor al morir para perdonar mis pecados y por medio de Tu poder, me salvas de la muerte gracias a Tu resurrección. Señor, cambia mi corazón y sálvame por Tu gracia”.

Estamos muy mal acostumbrados a sacar a Cristo de nuestras vidas. Pensamos que nos van a tachar de fanáticos, de obsesivos, etc. Y cuando realmente nos decidimos a aceptarlo, no hay paz mayor que podamos sentir. Tomar a Jesús como guía de nuestro matrimonio y nuestras vidas es una valentía enorme, es un compromiso hermoso que, al contrario de todos los demás compromisos que podamos adquirir en nuestra vida, éste libera y no ahoga. Con Cristo en medio de nuestro matrimonio, el éxito está asegurado.

Él (Jesucristo) entregó su vida por nosotros; 
y en esto hemos conocido el amor; 
ahora también nosotros debemos 
dar la vida por los hermanos. 
(I Juan 3, 16)